Y aún así estamos en un "tiempo". Mi cabeza es una ensalada. Me levanto pensando en una cosa y me acuesto pensando en el opuesto. No puedo dormir 8 horas seguidas ni comer/almorzar numerosos días sola. Necesito compañía de la red de mujeres que me sostiene y hablar del tema todo el tiempo pero no llego a ninguna conclusión. Me encuentro pasándola bien sola y sin llorar durante considerable tiempo y algo me emociona y caigo otra vez. Dudo de todo. Dudo de si fue real, de si fue lindo, si valió la pena, si no nos apuramos demasiado, si puede volver a ser todo lo que fue y añoro, si quiero sentir todas estas cosas o todas aquellas otras, si estoy dispuesta a lo que hace falta, si puedo tolerar lo que tanto me exhaspera, si me lo merezco, si en realidad busco más o esto está bien, si es autoboicot y animarme a ser feliz o simple ambición sana, si es idealismo o realidad, si quiero, si lo eligo, si lo amo.
¿Acaso la astrología tendrá algo que ver? ¿El hecho de que sean dos pescados mi signo me condiciona, me limita, me determina? No sé pero soy fanática del agua. Amo todo lo que tenga que ver con ella excepto el temita del verano y sus pormenores como son verme en bikini, corretearla a Margarita por toda la playa, la depilación, etc pero estoy convencida que eso es algo más social que mi relación transcendental con el líquido transparente inoloro e incoloro de mi obsesión. Mis papás durante el verano, en aquel balneario conocido, solían preocuparse (y sufrir)mucho porque me daban por perdida varias veces a lo largo del día. Me buscaban por todos lados hasta que suspiraban aliviados al distinguirme chapoteando entre las olas. Podía pasar horas y horas metida en el mar. Salía sólo para almorzar algo frugal y rápido, con los dedos como pasas de uvas y volvía a meterme. Hasta el día de hoy, el ruido de las olas me serena, me calma, me tranquiliza, me eleva. Lo loco es que noto que a mi hija le pasa lo mismo. Es más pensé seriamente en tener a mi Hija en el agua. Decí que el mecanismo acá en Buenos Aires no está aceitado y temía que por buscar un parto más personal pusiera en peligro a Margarita. Al final parí en un Sanatorio como el 70% de la gente pudiente. Y fue increíblemente trascendental. El sonido del agua me hace volver a mi eje, aquietarme o simplemente me hace bien tampoco hay que ponerse tan complicados, no? Cuando estoy triste o angustiada me doy un baño de inmersión, largo con aceites o sales ad hoc. Estoy convencida que no hay nada que al agua no pueda sanar. La cuestión es que hoy encontré esta instalación o happening (foto abajo), como quieran llamarle. Sin lugar a dudas este sería mi lugar en el mundo. Estemmm ¿y si hacemos que la inmobiliaria se pierda el contrato de renovación de alquiler en el PIIIPPP y nos mudamos ahí a vivir gordi? eh, ¿qué opinás?. Estaría bueno cambiar. Sí puede ser que esté un toque loca pero te gusto así, no te hagas. OK pensalo tranquilo. Avisame.