Cuando uno menos lo espera, resucita algún (viejo) ex novio. Recién me llamó una amiga y me contó: Tadeo, el pibe por el que murió de amor durante 5 años consecutivos, la llamó para sorpresa de todas. El mismo por el que tuvimos que recogerle el corazón con palita para volverselo a pegar, le dijo de verse. Y (¿te cabe alguna duda?) se vieron. No pasó "nada". Hay que esperar que le caiga la ficha a ambos para ver la repercución que tiene este encuentro. Tal vez sí, no pase nada. Tal vez pase de todo.
Esta es la parte de la novela -siempre en el clímax te agarran los forros- en donde te ponen "To Be Continued..." y esos benditos puntos suspensivos que son la invitación a que todo puede pasar.
No me como las uñas pero seguramente mi amiga, que no puede más de la ansiedad, y antes tenía esa manía, mandó al diablo la inconteniencia y el esmalte perfecto. Aunque se haga la que nada le importa estoy segura que se pregunta: ¿Llamará? ¿Volverá a aparecer? ¿Habrá otro encuentro furtivo de viernes a la noche? No sabemos.
¿Que loco cómo una persona que fue tan íntima, con dos movimientos o tres, pase a ser un extraño, y al revés, no? Tuve muchos novios (y cuando digo muchos hablo al rededor de 11, ¡sin contar los que "no fueron importantes"!) y siempre me llamó mucho la atención este planteo existencial.
Me asombra cómo esa persona con la que compartiste secretos y hasta, en algunos casos, la cama, camine por la Avenida Santa Fe comprando un regalo y vos ni te enteres. O se junte a tomar algo con unos amigos en el bar divino, a la vuelta de tu casa (que vos le introduciste, claro), y no te lo cruces.
¿Las historias de amor, como todas las historias nacen y terminan?